Hace algún tiempo desperté en el fondo de un cajón. Alguien no había sido lo suficientemente limpio, y entre tanta pelusa aparecí yo. Cuando abrí los ojos por primera vez descubrí que además de pelusas había botones de colores, mucho hilo y unas cuantas agujas.
Desde ese día no he parado de coser y hacer broches en fieltro, llaveros, pendientes, pulseras y un montón de bichillos y personajillos.